top of page

LA SUPLEMENTACIÓN DEPORTIVA.UN MUNDO PARALELO Y DESCONOCIDO .


La suplementación deportiva se ha popularizado entre atletas profesionales, aficionados y personas que entrenan por salud o estética. Proteínas, creatina, BCAA, preentrenos, quemagrasas… La oferta es inmensa y las promesas, a veces, exageradas.


Pero ¿realmente son necesarios? ¿Cuándo ayudan y cuándo pueden perjudicar? La clave no está en demonizarlos ni en convertirlos en “milagros”, sino en entender su función y usarlos con criterio.




¿Qué es exactamente un suplemento deportivo?



Son productos diseñados para complementar la dieta y cubrir necesidades específicas relacionadas con el rendimiento, la recuperación o la salud del deportista.

No sustituyen comidas ni entrenamientos. Su base siempre debe ser:


alimentación equilibrada

descanso y sueño adecuados

entrenamiento planificado


Un suplemento solo tiene sentido cuando algo no llega por la dieta o existe una necesidad concreta justificada.





BENEFICIOS POTENCIALES DE LA SUPLEMENTACIÓN (cuando está bien usada)




Optimizar el rendimiento y la energía



  • Creatina: aumenta la fuerza y potencia en ejercicios intensos y cortos.

  • Cafeína: mejora la concentración y el rendimiento en resistencia (si se tolera bien).




Mejor recuperación y menos fatiga



  • Proteína en polvo: útil si cuesta alcanzar los gramos diarios necesarios para mantener o ganar masa muscular.

  • Carbohidratos intra/post entreno: ayudan a reponer glucógeno tras sesiones muy exigentes.




Apoyo a la salud del deportista



  • Vitamina D, hierro, omega-3 o magnesio (solo si hay déficit) pueden contribuir a mejorar marcadores de salud, inmunidad, fatiga y función muscular.



👉 Importante: la mayor parte de estos beneficios aparecen solo cuando hay una necesidad real y las dosis son correctas.





⚠️ ABUSOS Y RIESGOS FRECUENTES




1. Pensar que “más es mejor”



Excesos de proteínas, cafeína o quemagrasas pueden provocar:


  • trastornos digestivos

  • alteraciones del sueño

  • sobrecarga renal y hepática (en casos de abuso prolongado)

  • aumento del pulso y ansiedad




2. Usarlos para compensar malos hábitos



Suplementos no arreglan:


  • mala alimentación

  • falta de descanso

  • entrenamientos mal diseñados




3. Productos sin control o procedencia dudosa



Algunos contienen sustancias no declaradas, contaminantes o dosis inadecuadas.

Siempre elegir marcas certificadas y con análisis externos.



4. Autodiagnosticarse deficiencias



Tomar hierro, vitaminas o hormono-estimulantes sin análisis puede ser peligroso.



5. Sustancias prohibidas o dopaje



Ciertos “potenciadores” prometen resultados rápidos pero pueden dañar seriamente la salud y acarrear sanciones.





🧭 ¿CUÁNDO TIENE SENTIDO SUPLEMENTAR?



✔️ Dieta insuficiente por falta de tiempo o apetito

✔️ Entrenamientos muy exigentes o con objetivos competitivos

✔️ Déficits confirmados por análisis médicos

✔️ Recomendación individual de un dietista-nutricionista o médico deportivo





GUÍA PRÁCTICA: CÓMO HACERLO BIEN



Empieza por lo básico: come bien, hidrátate y duerme.

Evalúa necesidades reales. No copies el protocolo de otra persona.

Consulta con un profesional (especialmente si tienes patologías, estás embarazada o tomas medicación).

Elige productos certificados (por ejemplo, sellos como Informed-Sport o similares).

Revisa dosis y tiempos de uso. Evita “combos” innecesarios.

Escucha tu cuerpo y suspende si aparecen efectos secundarios.





CONCLUSIÓN



La suplementación deportiva puede ser una aliada para mejorar rendimiento, recuperación y salud del deportista —pero solo cuando se usa con conocimiento y como apoyo a un estilo de vida saludable.


El abuso, la desinformación y los productos de baja calidad convierten algo potencialmente útil en un riesgo innecesario.

La mejor estrategia siempre será: alimentación adecuada, entrenamiento inteligente y, si hace falta, suplemento correcto en la dosis correcta.





 
 
 

Comentarios


bottom of page