
LA SUPLEMENTACIÓN DEPORTIVA.UN MUNDO PARALELO Y DESCONOCIDO .
- Carmen Sánchez Marín
- 6 ene
- 2 Min. de lectura
La suplementación deportiva se ha popularizado entre atletas profesionales, aficionados y personas que entrenan por salud o estética. Proteínas, creatina, BCAA, preentrenos, quemagrasas… La oferta es inmensa y las promesas, a veces, exageradas.
Pero ¿realmente son necesarios? ¿Cuándo ayudan y cuándo pueden perjudicar? La clave no está en demonizarlos ni en convertirlos en “milagros”, sino en entender su función y usarlos con criterio.
¿Qué es exactamente un suplemento deportivo?
Son productos diseñados para complementar la dieta y cubrir necesidades específicas relacionadas con el rendimiento, la recuperación o la salud del deportista.
No sustituyen comidas ni entrenamientos. Su base siempre debe ser:
alimentación equilibrada
descanso y sueño adecuados
entrenamiento planificado
Un suplemento solo tiene sentido cuando algo no llega por la dieta o existe una necesidad concreta justificada.
BENEFICIOS POTENCIALES DE LA SUPLEMENTACIÓN (cuando está bien usada)
Optimizar el rendimiento y la energía
Creatina: aumenta la fuerza y potencia en ejercicios intensos y cortos.
Cafeína: mejora la concentración y el rendimiento en resistencia (si se tolera bien).
Mejor recuperación y menos fatiga
Proteína en polvo: útil si cuesta alcanzar los gramos diarios necesarios para mantener o ganar masa muscular.
Carbohidratos intra/post entreno: ayudan a reponer glucógeno tras sesiones muy exigentes.
Apoyo a la salud del deportista
Vitamina D, hierro, omega-3 o magnesio (solo si hay déficit) pueden contribuir a mejorar marcadores de salud, inmunidad, fatiga y función muscular.
👉 Importante: la mayor parte de estos beneficios aparecen solo cuando hay una necesidad real y las dosis son correctas.
⚠️ ABUSOS Y RIESGOS FRECUENTES
1. Pensar que “más es mejor”
Excesos de proteínas, cafeína o quemagrasas pueden provocar:
trastornos digestivos
alteraciones del sueño
sobrecarga renal y hepática (en casos de abuso prolongado)
aumento del pulso y ansiedad
2. Usarlos para compensar malos hábitos
Suplementos no arreglan:
mala alimentación
falta de descanso
entrenamientos mal diseñados
3. Productos sin control o procedencia dudosa
Algunos contienen sustancias no declaradas, contaminantes o dosis inadecuadas.
Siempre elegir marcas certificadas y con análisis externos.
4. Autodiagnosticarse deficiencias
Tomar hierro, vitaminas o hormono-estimulantes sin análisis puede ser peligroso.
5. Sustancias prohibidas o dopaje
Ciertos “potenciadores” prometen resultados rápidos pero pueden dañar seriamente la salud y acarrear sanciones.
🧭 ¿CUÁNDO TIENE SENTIDO SUPLEMENTAR?
✔️ Dieta insuficiente por falta de tiempo o apetito
✔️ Entrenamientos muy exigentes o con objetivos competitivos
✔️ Déficits confirmados por análisis médicos
✔️ Recomendación individual de un dietista-nutricionista o médico deportivo
GUÍA PRÁCTICA: CÓMO HACERLO BIEN
Empieza por lo básico: come bien, hidrátate y duerme.
Evalúa necesidades reales. No copies el protocolo de otra persona.
Consulta con un profesional (especialmente si tienes patologías, estás embarazada o tomas medicación).
Elige productos certificados (por ejemplo, sellos como Informed-Sport o similares).
Revisa dosis y tiempos de uso. Evita “combos” innecesarios.
Escucha tu cuerpo y suspende si aparecen efectos secundarios.
CONCLUSIÓN
La suplementación deportiva puede ser una aliada para mejorar rendimiento, recuperación y salud del deportista —pero solo cuando se usa con conocimiento y como apoyo a un estilo de vida saludable.
El abuso, la desinformación y los productos de baja calidad convierten algo potencialmente útil en un riesgo innecesario.
La mejor estrategia siempre será: alimentación adecuada, entrenamiento inteligente y, si hace falta, suplemento correcto en la dosis correcta.




Comentarios